“Con la piel de América”, un homenaje a Mercedes Sosa.

Publicado el 21 de agosto de 2026, 12:26

Fotografía: Regina Álvarez 

Redacción: Jhony Velasco 

Ciudad de México, 20 de agosto de 2026. A las 20:00 horas, las puertas del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se abrieron para recibir “Con la piel de América”, un homenaje a Mercedes Sosa que, más que recordar a una cantante, buscó acercar al público a las emociones que dejó en su música.

Desde los primeros minutos, el escenario comenzó a cobrar vida. El arpegueo de las dos guitarras marcó el inicio, acompañado por el piano. Poco a poco, la flauta, el saxofón, el violín, la viola, el guitarrón y el bandoneón se fueron sumando, creando una sonoridad cálida y profundamente ligada a la música latinoamericana.

A la música se sumaron dos bailarines, cuyos movimientos acompañaron las interpretaciones y aportaron otra forma de expresar las emociones. En algunos momentos parecían dialogar con la música; en otros, simplemente se dejaban llevar por ella.

La propuesta estuvo encabezada por María Inés Montilla, creadora de la idea original, acompañada por Ernesto Anaya, Damián Tuso, Rocío Gómez, Joel Tortul y Juan Martín Medina.

Conforme avanzaba la noche, quedó claro que aquello no era solamente un concierto. Era un encuentro con una memoria.

Mercedes Sosa habló durante años de la vida, de la gente, de las pérdidas, de la esperanza y de la necesidad de seguir adelante. Su voz cruzó fronteras y encontró un lugar especial en México y en muchos otros rincones de América Latina.

Esa noche, su ausencia se sintió, pero también su presencia.

Estaba en cada interpretación, en el arpegueo de las guitarras, en el piano, en el violín, en la flauta, en el saxofón y en ese bandoneón que aportaba una textura particular a la música. Estaba también en los movimientos de los bailarines y en el público, que permaneció atento a lo que ocurría sobre el escenario.

Más que una recreación de su repertorio, “Con la piel de América” fue una manera de acercarse nuevamente a la sensibilidad de una artista que convirtió su voz en compañía para muchas personas.

Mercedes Sosa no estuvo físicamente en el escenario del Esperanza Iris. Pero durante unas horas, su música consiguió algo más importante: hacer que su voz volviera a sentirse cerca.

Y cuando las últimas notas se apagaron, quedó esa sensación que dejan las experiencias que realmente significan algo: la certeza de que algunas voces no se van.

Solo esperan a que alguien vuelva a encontrarlas.

La noche del 20 de agosto, Mercedes Sosa volvió a encontrarse con el público en el corazón de la Ciudad de México.

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