Fotografía y redacción: Carlos Ramírez
Ciudad de México. — El majestuoso Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se vistió de gala la noche del sábado 09 de mayo para rendir tributo a una de las figuras más camaleónicas y revolucionarias de la música del siglo XX: Miles Davis. Bajo el título “Miles Davis 100: Un viaje en el jazz”, el ensamble de músicos italianos invitado nos condujo por una travesía sonora que no solo celebró el centenario del mito, sino que encapsuló la evolución misma del género.
Desde los primeros compases, el recinto —que registró un lleno absoluto— se transformó en un vórtice de tiempo. El programa fue diseñado con una arquitectura narrativa impecable, permitiendo a la audiencia transitar por las distintas etapas del jazz: desde el cool jazz más introspectivo hasta las fusiones más audaces. El ensamble no se limitó a la ejecución técnica; evocaron con maestría el espíritu de los grandes jazzistas que definieron la identidad de esta música.
La maestría desde el podio y el escenario
La columna vertebral de la velada fue, sin lugar a dudas, su director. Con una gestualidad vibrante y una conexión casi telepática con sus ejecutantes, proyectó en todo momento la carga emotiva del grupo. Su dirección no fue meramente rítmica, sino interpretativa, logrando que el público se sintiera transportado a través de la historia.
En el plano instrumental, la sección de alientos ofreció una cátedra de virtuosismo. El primer saxofón se erigió como el protagonista de la noche, asumiendo pasajes de una complejidad melódica avanzada que desafiaban la resistencia física y la agilidad técnica. Este liderazgo fue cobijado por un ensamble de metales robusto y orgánico, donde los trombones, trompetas y la imponente presencia de la tuba crearon una pared de sonido rica en matices. La base rítmica, conformada por el contrabajo, el piano y la guitarra, aportó la sofisticación y el "swing" necesario para que la noche fluyera con una naturalidad asombrosa.
Un cierre inesperado y el futuro en la UNAM
Tras hora y media de un paseo musical ininterrumpido, la atmósfera de satisfacción era palpable. Cuando el concierto parecía haber llegado a su fin y los asistentes comenzaban a abandonar sus asientos, la generosidad de los músicos italianos se manifestó en un último gesto de gratitud hacia el público mexicano una pieza extra fuera de programa que volvió a encender los ánimos y cerró la noche con una ovación del público
Lamentablemente, este ensamble no repetirá su actuación en el recinto de Donceles; sin embargo, para fortuna de los amantes del jazz que no pudieron asistir o desean revivir la experiencia, se han confirmado nuevas fechas en importantes recintos culturales de la capital. La Orquesta se presentará este 14 de mayo a las 19:00 horas en el Auditorio Blas Galindo del CENART, así como el 17 de mayo en el marco del Festival El Aleph de la UNAM.
Este banquete musical fue posible gracias a la gestión de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Instituto Italiano de Cultura, cuya colaboración permitió a los capitalinos disfrutar de un ensamble de talla internacional. Fue, en definitiva, una noche espectacular donde el jazz no se escuchó, se vivió como un organismo vivo que sigue respirando a través de los siglos.
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