La fábula del todo en CDMX: la obra donde el teatro late como un cosmos

Publicado el 11 de abril de 2026, 10:53

Fotografía: Regina Álvarez y Jhonny Velasco 

Redacción: Jhonny Velasco 


¿Qué pasaría si el universo no solo pudiera explicarse, sino sentirse?
La noche del 10 de abril de 2026, La fábula del todo se presentó en el Teatro Benito Juárez como una de las propuestas más singulares de la cartelera de teatro en Ciudad de México. Escrita por Mónica Hoth y dirigida por Claudio Valdés Kuri, la puesta convierte conceptos científicos en una experiencia sensorial coherente: lo que se enuncia, se percibe.
El arranque es engañosamente simple: un grupo de profesores de ciencias entra en escena. Una maestra de biología explica la evolución de Charles Darwin, mientras otros docentes amplían el discurso desde distintas áreas. A partir de ahí, la obra integra la Teoría de la relatividad, la Teoría del Big Bang, la Ley de la gravedad y la Física cuántica, articulando una idea central: la realidad no es fija, depende de cómo se percibe.
Esa idea encuentra eco en la Neurociencia: el pensamiento no solo interpreta el mundo, también construye significado. En escena, esta relación entre mente y realidad se vuelve tangible, llevando al espectador a cuestionar si lo que observa existe por sí mismo o por la forma en que lo percibe.
Una experiencia sensorial e interactiva
La luz guía la mirada como si trazara múltiples trayectorias; el sonido vibra en el pecho como un pulso constante. En el Teatro Benito Juárez, la cercanía con los actores, el olor a madera y los silencios precisos generan una atmósfera íntima.
La interacción rompe la distancia: los profesores cuestionan e involucran al público, que deja de ser espectador pasivo para convertirse en parte del experimento escénico. En ese gesto, la obra sugiere algo cercano a lo cuántico: observar también transforma lo observado.
De qué trata
Los personajes —profesores de ciencias— guían el recorrido entre fórmulas y preguntas existenciales sin perder coherencia. Evolución, relatividad, gravedad y origen del universo dialogan dentro de una misma experiencia.
El ritmo alterna entre intensidad y vacío. En esos silencios emerge el Principio de superposición: múltiples posibilidades parecen coexistir en escena.
Por qué verla en CDMX
Dentro de la cartelera de teatro en CDMX, La fábula del todo destaca por sostener un discurso coherente mientras involucra activamente al espectador. No es una suma de efectos, sino una experiencia que integra ciencia, percepción y emoción.
Hacia el cierre, cuando el teatro parece latir al mismo ritmo que el público, la obra cambia de tono. Las explicaciones científicas ceden espacio a una meditación inspirada en los planteamientos de Joe Dispenza. La voz desacelera el ambiente, invita a respirar, a observar el pensamiento y a dirigir la atención hacia el interior.
Después de teorías sobre el universo exterior, la obra termina explorando el universo interno.
Y entonces llega el silencio.
Un silencio que no está vacío.
Como el Vacío cuántico: lleno de posibilidades… como la mente cuando deja de correr y empieza a percibirse.

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