Fotografía y redacción: Jhony Velasco
CIUDAD DE MÉXICO, 19 de marzo de 2026. — La compañía 13 Teatro presenta en El Círculo Teatral la segunda temporada de Las Tres Hermanas, de Antón Chéjov, en un montaje que no solo se observa: se siente. La propuesta convierte la añoranza en una experiencia física que activa el cuerpo del espectador desde el primer instante.
Bajo la dirección de Benjamín Celis y la producción de Mayra Trejo, la puesta traduce la imposibilidad de regresar a Moscú en una presión sensorial: una emoción que no se piensa, se percibe. El montaje estimula la respiración, la tensión muscular y la escucha, llevando al público a experimentar la frustración como una presencia tangible.
Bajo un gran candelabro, el espacio se transforma. La luz dorada cae como una capa tibia sobre la piel, generando una sensación de aparente calma que, poco a poco, incomoda. El aire parece más denso; se percibe en el pecho. La respiración se ralentiza, se vuelve consciente. El silencio no es vacío: vibra, presiona, se adhiere. Es ahí donde la obra comienza a operar, antes incluso de la primera palabra.
En escena, cada personaje activa una respuesta sensorial específica:
Irina Prozorov detona una esperanza que se disuelve lentamente, como una textura que se escapa entre los dedos.
Olga Prozorov transmite el peso del tiempo en la postura: una carga que el cuerpo reconoce.
Masha Prozorov libera microgestos de inconformidad que generan una tensión breve, casi eléctrica.
Natasha Ivanova irrumpe con desplazamientos firmes que invaden el espacio personal del espectador.
Andréi Prozorov contrae la energía hasta casi desaparecer, provocando una sensación de vacío.
Alexander Vershinin activa la expectativa: una proyección hacia el futuro que nunca se concreta.
Nikolai Tusenbach sostiene una fragilidad que se percibe en la pausa, en la contención.
Solióni genera fricción: una incomodidad áspera que altera el equilibrio de la escena.
Fiodor Ilich K. refuerza la rigidez del orden, una estructura que contiene pero asfixia.
Ivan Romanovich habita como eco: una presencia periférica que activa la memoria de lo que se pierde.
Anfisa encarna el desgaste del tiempo, una corporalidad que remite a la memoria acumulada.
En esta propuesta, Moscú no es un lugar: es un estímulo ausente que el cuerpo intenta completar. El crujir de la madera, el roce de la tela y el eco de los pasos funcionan como detonadores sensoriales que amplifican la experiencia. La nostalgia deja de ser un recuerdo y se convierte en una sensación persistente que no se resuelve.
El resultado es una puesta que no solo se presencia: se queda en el cuerpo. Una experiencia donde la emoción no pasa por la razón, sino por la piel.
Funciones y horarios
Las Tres Hermanas se presenta los jueves a las 19:45 horas en El Círculo Teatral (Veracruz 107, colonia Condesa), con boletos disponibles en Boletia.
Segunda temporada:
Marzo: 19 y 26
Abril: 2, 9, 16, 23 y 30
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